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Parto respetado, parto seguro

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Conocer el periné

Febrero de 1989, facultad de medicina de la UAM, clase de anatomía: “El periné femenino. Relaciones del periné”… Y a continuación una semana desquiciante oyendo hablar (e intentando sin demasiado éxito comprender) de un montón de músculos, inserciones, irrigaciones, inervaciones, sincronismos y antagonismos funcionales… y una vez expuesta esa tridimensionalidad que mi cerebro de 20 años aún era incapaz de alojar, entonces me bombardeaban sus relaciones anatómicas y funcionales con pelvis, columna vetebral, útero, vagina, uretra, vejiga, recto, vasos y nervios iliacos, fémur, psoas…. Aquella anatomía relacional indibujable hizo del periné una de mis mayores pesadillas estudiantiles. Pero mi actual cabezonería y tenacidad me vienen de lejos y tras lo que en aquel momento me parecieron cientos de horas de estudio (aunque casi seguro que fueron bastantes menos), de intentos de dibujo, de consulta de atlas de anatomía, conseguí tener un conocimiento bastante preciso de lo que era y qué función cumplía el periné. Tuvieron que pasar cinco años para, siendo MIR de primer año, poder tomar conciencia real de lo que significaban en una mujer todos esos complejos conocimientos.

Durante mis años de residencia incontables exploraciones pélvicas y cientos y cientos de horas (esta vez si que reales) de ayudantía y cirugía vaginal con abordaje perineal me permitieron por fin consolidar todos los conceptos. Después cursos de postgrado de suelo pélvico, de valoración y tratamiento de disfunciones, búsqueda continua de artículos en revistas internacionales sobre cualquier novedad, cursos de psicología de la sexualidad y de la genitalidad para conseguir un conocimiento más integral, estudios de resonancia magnética que me permitieron hacerme una idea tridimensional más exacta… Miles de partos a lo largo de más de 20 años en los que siempre he comprobado el estado y comportamiento del periné antes durante y después. Y, finalmente, más de doscientas intervenciones quirúrgicas para intentar recuperar la anatomía y la función de perinés, vulvas y vaginas destrozadas por episotomías tan salvajes e injustificadas.

Soy consciente de que, pese a todo lo anterior, hay fisioterapeutas especializados en esta materia más competentes que yo para valorar problemas del periné y tratarlos antes y después del parto. Por eso en nuestra consulta es a ellas a las que derivo ese trabajo, y establecemos un intercambio continuo de conocimientos y habilidades que nos permiten intentar hacer las cosas cada día un poco mejor.

Por cierto, en mi curriculum nunca he puesto “experta en periné y suelo pélvico”.

Nadie que haya hablado conmigo me habrá oído decirlo nunca.

Sin embargo veo, con una frecuencia que me sorprende, profesoras de yoga, doulas, profesoras de pilates… que si dicen y escriben que lo son. Curioso ¿Verdad?

 

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